El hombre clave: por qué la segunda captura de Alex Saab aterra al régimen venezolano
Un mes después de la captura de Maduro, la "Operación Relámpago" detuvo en la madrugada de Caracas a los dos hombres que mejor conocen los secretos financieros del chavismo. Alex Saab movió 300 millones de dólares para el régimen. Raúl Gorrín lavó más de 1.000 millones desde PDVSA. Ambos conocen nombres, cuentas y rutas que Washington lleva años intentando rastrear. Si deciden hablar, el mapa de la corrupción venezolana cambia para siempre.
Por Francisco Veracoechea
Periodista y analista de comunicación estratégica · News LATAM
Durante años, en Venezuela se repitió una certeza amarga: los verdaderos responsables del colapso económico no daban la cara. No aparecían en mítines, no firmaban decretos ni hablaban en cadenas nacionales. Operaban en silencio, entre contratos opacos, cuentas en el exterior y estructuras empresariales diseñadas para no dejar huellas. Alex Saab y Raúl Gorrín encajaron perfectamente en ese perfil. Su captura, en la madrugada del 4 de febrero de 2026 — exactamente un mes después de la detención de Nicolás Maduro — marca un punto de inflexión que va mucho más allá de dos nombres propios y obliga a mirar de frente cómo funcionó el poder real en Venezuela durante más de una década.
La "Operación Relámpago" fue una acción conjunta entre el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y agentes del FBI de Estados Unidos. A las 2:30 de la madrugada, los detuvieron en Cerro Verde, Caracas. No fue una coincidencia de calendario. Según fuentes citadas por el Miami Herald, Washington presentó al gobierno interino de Delcy Rodríguez una serie de exigencias como condición para la cooperación: la entrega de Saab y Gorrín estaba en la lista. El gobierno venezolano, en plena negociación para restablecer relaciones diplomáticas rotas desde 2019 y desbloquear activos congelados en el exterior, los entregó. La captura no fue un acto de justicia espontánea. Fue una moneda de cambio.
Saab: el operador que construyó el puente entre Maduro y el mundo
Alex Saab no era un funcionario. Era algo más útil: un empresario colombiano que podía moverse donde los funcionarios no podían. En los años más duros de las sanciones internacionales contra Venezuela, Saab se convirtió en el puente entre el Estado y un sistema financiero global que le cerraba las puertas a Caracas. Su nombre quedó asociado al programa CLAP — el sistema de cajas de alimentos del gobierno — donde múltiples investigaciones internacionales revelaron sobreprecios sistemáticos, mercancía de mala calidad y un circuito de empresas registradas en paraísos fiscales. La justicia estadounidense lo acusó formalmente de haber lavado 300 millones de dólares obtenidos ilegalmente, transferidos a cuentas bancarias en Estados Unidos entre 2011 y 2015 a través de su socio Álvaro Pulido.
Saab estuvo preso en Estados Unidos desde 2021 — detenido en Cabo Verde durante una escala aérea y extraditado — hasta diciembre de 2023, cuando Joe Biden lo incluyó en un canje que liberó a diez ciudadanos estadounidenses y varios presos políticos venezolanos. Fue uno de los canjes más polémicos de la era Biden: Washington liberó al principal testaferro conocido de Maduro a cambio de presos. De vuelta en Venezuela, Saab siguió en la órbita del poder. Cuando cayó Maduro, su protección desapareció con él. En el nuevo contexto, Saab pasó de ser indispensable a ser negociable.
«Saab podría ser un testigo clave contra Maduro en el juicio por narcotráfico que el exmandatario enfrenta en Nueva York. Conoce las estructuras financieras del régimen como nadie.»
Juan Miguel Betancourt, abogado venezolano · citado por Caribe Peninsular · febrero 2026
Gorrín: el empresario que prosperó en el lado oscuro del dólar
Raúl Gorrín operaba en un terreno distinto pero igualmente estratégico: las finanzas y la influencia mediática. Propietario de Globovisión — el canal de televisión venezolano más influyente durante años — y con acceso directo a altos funcionarios del régimen, Gorrín fue señalado desde agosto de 2017 por la justicia estadounidense. En octubre de 2024, la Homeland Security Investigations (HSI) de Miami lo acusó formalmente de haber lavado más de 1.000 millones de dólares provenientes de sobornos vinculados a PDVSA, utilizando el sistema financiero de Estados Unidos para comprar bienes raíces, yates y artículos de lujo. Entre 2008 y 2017, pagó sobornos a dos extesoreros de Venezuela — Alejandro Andrade y Claudia Díaz Guillén, ambos ya condenados en Estados Unidos — que tenían autoridad para fijar las tasas de cambio. En un país donde el dólar era un bien escaso y regulado, tener acceso privilegiado a divisas equivalía a acumular poder económico de forma acelerada y sin límites.
Gorrín representó al empresario que prosperó gracias a la cercanía con el Estado y a un sistema diseñado para beneficiar a pocos. No fue víctima de las distorsiones económicas del chavismo: fue uno de sus beneficiarios directos. Su control sobre Globovisión le daba además un instrumento de influencia política que pocos en el mundo empresarial venezolano podían igualar. La combinación de dinero, medios e información convertía su captura en algo más que una operación judicial — es el desmantelamiento de una pieza del aparato de poder paralelo que sostuvo al régimen.
Lo que saben — y lo que Washington quiere escuchar
La razón por la que la captura de estos dos hombres aterroriza al entorno chavista no es solo legal: es lo que ambos podrían revelar. Saab conoce los mecanismos que permitieron al Estado venezolano evadir sanciones durante años — las rutas de los buques, los intermediarios financieros, los bancos corresponsales, los paraísos fiscales utilizados. Gorrín conoce los nombres de funcionarios que recibieron sobornos, las cuentas bancarias donde esos fondos aterrizaron y las empresas que sirvieron de fachada. Según fuentes citadas por Infobae, si Saab decide negociar información a cambio de reducción de cargos — lo que en la práctica del sistema judicial norteamericano se llama "cooperación" — podría comprometer a docenas de funcionarios del régimen todavía activos, revelar las cuentas en paraísos fiscales donde descansa una porción significativa del dinero público venezolano, y aportar evidencia directa al juicio de Maduro en Nueva York por narcotráfico.
La posible extradición de Saab y Gorrín generó alarma inmediata entre los testaferros y operadores financieros del régimen. Porque si Saab habla, muchos de los que creyeron estar protegidos dejan de estarlo.
Francisco Veracoechea · News LATAM · análisis
En su primera detención en Estados Unidos (2021-2023), Saab mantuvo silencio y se declaró inocente — en parte, porque su familia permanecía en Venezuela bajo la protección implícita del régimen. Ahora, sin Maduro en el poder y sin ese escudo, el cálculo cambia. El sistema judicial norteamericano ofrece incentivos concretos a quienes cooperan: reducción de cargos, acuerdos de culpabilidad, programas de protección. Para alguien que enfrenta décadas de cárcel, esa es una opción que se evalúa con mucha más seriedad.
El impacto en Venezuela y en América Latina
Para Venezuela, el impacto es profundo y contradictorio. Por un lado, se abre una expectativa de justicia largamente postergada. Millones de venezolanos asocian estos nombres con el desabastecimiento, la inflación y el empobrecimiento acelerado de una sociedad que vio cómo se evaporaban los recursos del país a través de exactamente estos mecanismos. Verlos enfrentar procesos judiciales rompe, al menos simbólicamente, la idea de impunidad absoluta que definió al chavismo durante años. Por otro lado, persiste la desconfianza legítima: sin instituciones independientes consolidadas, muchos temen que estas capturas respondan más a ajustes de poder internos y negociaciones diplomáticas que a un verdadero combate contra la corrupción. La pregunta que nadie puede responder todavía es si la justicia avanzará con transparencia o si este episodio se diluirá como tantos otros en la historia reciente del país.
En el plano regional, el caso resuena con fuerza. América Latina conoce bien estas historias: empresarios que crecen al calor del poder, Estados que delegan funciones clave en intermediarios privados y sistemas financieros internacionales utilizados para mover dinero fuera del alcance ciudadano. La caída de Saab y Gorrín es observada con atención porque podría sentar precedentes sobre cooperación judicial internacional, mecanismos de recuperación de activos soberanos y responsabilidades compartidas entre los países que facilitaron el paso de ese dinero. Los bancos corresponsales que procesaron esas transacciones no operaban en el vacío.
La captura de Alex Saab y Raúl Gorrín no resuelve la crisis venezolana ni borra años de deterioro institucional. Pero sí marca el final visible de una etapa en la que ciertos actores parecían definitivamente intocables. Venezuela, y buena parte de América Latina, observa con atención. Porque esta historia no habla solo de dos hombres y sus cuentas en paraísos fiscales. Habla de un modelo de poder que operó durante décadas en las sombras del Estado — y que ahora, por primera vez, tiene que responder en público.
Mientras Maduro enfrenta un juicio en Nueva York, sus principales operadores financieros esperan extradición en Caracas. El círculo se cierra de adentro hacia afuera. Y lo que digan en los tribunales de Estados Unidos podría ser la radiografía más completa jamás hecha del poder real en Venezuela.
FUENTES: AlbertoNews (fuentes judiciales venezolanas, feb. 2026) · Diario Financiero Chile (feb. 2026) · El Nuevo Siglo Colombia (feb. 2026) · Caribe Peninsular México (feb. 2026) · Transparencia Venezuela (feb. 2026) · Imago Argentina / citando Miami Herald (mar. 2026) · Periodista Digital España (feb. 2026) · Caracol Radio / citando fuentes de inteligencia estadounidenses · Infobae América Latina · Departamento de Justicia de Estados Unidos — acusaciones contra Alex Saab y Álvaro Pulido · HSI Miami — acusación formal contra Raúl Gorrín (oct. 2024) · OFAC — sanciones contra Saab y Gorrín · Declaraciones públicas de Delcy Rodríguez, Juan Miguel Betancourt (abogado venezolano) · Casos judiciales de Alejandro Andrade y Claudia Díaz Guillén (EE.UU.) · Análisis de campo, News LATAM.
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© 2026 Francisco Eduardo Veracoechea Barquero · News LATAM · Reproducción parcial citando la fuente y el autor
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