La solidaridad que avergüenza a un Estado y abraza a un pueblo
Siete aviones, 300 especialistas, diez vidas rescatadas, un hospital de campaña abierto las 24 horas y una frase que lo resume todo: "El Salvador es mi nueva bandera." La historia del país más pequeño que llegó primero, se quedó cuando los demás se fueron, y sigue allí cuando el mundo ya pasó a otra noticia.
Por Francisco Veracoechea Barquero
Periodista y analista de comunicación estratégica · News LATAM
La tierra todavía temblaba cuando Nayib Bukele ya había levantado el teléfono. Era la noche del miércoles 24 de junio de 2026 y Venezuela acababa de vivir el peor doblete sísmico de su historia reciente. Mientras el gobierno interino activaba protocolos y el ejército venezolano tardaba en aparecer de manera organizada en las zonas más golpeadas, el presidente de El Salvador anunciaba en X que 300 rescatistas, paramédicos y 50 toneladas de equipos estaban listos para partir hacia Caracas. No esperó la mañana siguiente. No esperó que nadie se lo pidiera dos veces. Llegó esa misma noche, y lo hizo como podía: la Fuerza Aérea Salvadoreña no contaba con aeronaves de carga suficientes, así que fletaron vuelos comerciales. Eso, más que cualquier discurso, resume lo que El Salvador hizo por Venezuela en los días que siguieron.
Lo que hace este gesto aún más significativo es lo que viene detrás. En noviembre de 2019, Bukele expulsó a los diplomáticos venezolanos de San Salvador porque no reconocía la legitimidad de Nicolás Maduro. El régimen respondió con la misma moneda y expulsó a los representantes salvadoreños de Caracas. Maduro llamó a Bukele desde Cuba "traidor", "títere imperialista" y "lacayo del imperialismo". Bukele le respondió exigiéndole respeto "a un presidente democráticamente elegido, a diferencia de ti." Ambos países quedaron sin embajadas durante años. Así estaban las cosas hasta que la caída de Maduro en enero de 2026 abrió una ventana diplomática que apenas tenía cinco meses de vida cuando llegó el terremoto. Cinco meses. Y aun así, El Salvador llegó antes que muchos países con los que Venezuela nunca rompió relaciones.
El despliegue que nadie esperaba a esa escala
Lo que empezó como una oferta de 300 rescatistas y 50 toneladas de suministros se convirtió en la operación humanitaria internacional más sostenida desplegada por un solo país en Venezuela. El Salvador terminó enviando siete aviones en total. El séptimo no salió para retirar al contingente agotado: salió para relevarlo. Bukele lo explicó sin rodeos cuando anunció ese último vuelo: "Muchos de los miembros de nuestra misión ya se encuentran exhaustos. Los otros 180 continuarán en el terreno." El objetivo era mantener 300 especialistas permanentes en La Guaira —rescatistas, médicos, paramédicos, psicólogos, veterinarios y bomberos—, y así fue. Las 50 toneladas iniciales se convirtieron en 150 de maquinaria, herramientas pesadas, medicamentos e insumos de primera necesidad. Cuando otros países ya habían concluido sus misiones de rescate, El Salvador seguía con equipos operativos sobre el terreno.
Para contextualizar esa dimensión, hay que recordar que El Salvador es uno de los países más pequeños de América Latina, sin petróleo que negociar ni intereses económicos directos en Venezuela. Lo que sí tiene es el grupo USAR —Búsqueda y Rescate Urbano— con experiencia acumulada en operaciones similares en la región, más la Unidad Humanitaria de Rescate de la Fuerza Armada, la Cruz Roja, los Comandos de Salvamento y la Cruz Verde. Llegaron articulados, con protocolo, con perros rescatistas especializados y con médicos tácticos capaces de arrastrarse por los túneles entre escombros para estabilizar víctimas antes de poder sacarlas. No fue un gesto simbólico. Fue una operación.
«Nuestro corazón está con el pueblo de Venezuela en estos momentos difíciles. Les enviamos toda nuestra solidaridad y nuestras oraciones. Fuerza Venezuela.»
Nayib Bukele, presidente de El Salvador · publicación en X, noche del 24 de junio de 2026
Esa frase —"Fuerza Venezuela"— circuló en grupos de WhatsApp, fue compartida por venezolanos dentro y fuera del país, y se convirtió en el resumen emocional de todo lo que El Salvador estaba haciendo en terreno mientras el debate sobre la gestión del gobierno interino dominaba las redes. La comunicación de Bukele fue tan relevante como el despliegue mismo: actualizaba en tiempo real desde X, con nombres propios, ubicaciones precisas y detalles de cada operación. Mientras el gobierno venezolano manejaba sus cifras con opacidad, Bukele contaba lo que pasaba hora por hora. Esa transparencia, en medio de una catástrofe donde la información era escasa, tuvo un efecto que ningún estratega de comunicación puede fabricar: credibilidad directa ante el pueblo venezolano.
Aaron, Belkys y los diez milagros con nombre
Si hubiera que resumir en una historia todo lo que El Salvador hizo en Venezuela, esa historia se llama Aaron Levi Cantillo Vargas. Veintiún años, atrapado bajo los escombros del edificio OPP 25 en Tanaguarena, parroquia Caraballeda, estado La Guaira. Cuando los equipos salvadoreños, mexicanos y venezolanos lograron localizarlo, llevaba más de cuatro días bajo el concreto. La operación para sacarlo duró 43 horas continuas. Entre los rescatistas y Aaron había el cuerpo de una persona fallecida que debía removerse con máxima precisión antes de poder avanzar. Uno de los médicos del contingente salvadoreño logró canalizarle líquidos para mantenerlo hidratado mientras duraba la espera. Bukele siguió la operación minuto a minuto desde X y cuando Aaron salió vivo —106 horas después del terremoto— escribió: "Gracias Dios por permitir este milagro. Seguimos trabajando con la esperanza de poder salvar más vidas."
Lo que Aaron dijo después, desde el centro médico donde se recuperaba, quedó registrado como el agradecimiento más directo que cualquier ciudadano venezolano le haya dirigido a un gobierno extranjero en esta crisis: "Yo soy un simple chico que pasó cinco días debajo de un edificio. Pero estoy aquí y estoy presente. Es gracias a mi Dios, el único que me sacó de allí y mandó a sus ángeles. ¿Quiénes son sus ángeles? Las personas que estuvieron allí, pendientes de mi rescate." También le envió un mensaje directo a Bukele: "Gracias presidente, por todo lo que está haciendo por mí. Mis familiares me dijeron que usted es el que ha pagado, el que ha dicho que me den las mejores atenciones. Dios me lo bendiga grandemente."
Pero Aaron no fue el único. Belkys Josefina Barreto García, de 60 años, sobrevivió 86 horas atrapada bajo el edificio Breogan en Caraballeda. Los equipos salvadoreños y peruanos trabajaron 11 horas ininterrumpidas para sacarla. Cuando pudo hablar desde el centro médico donde la atendieron, pronunció la frase que mejor resume lo que El Salvador sembró en Venezuela con esta misión:
«El Salvador es mi nueva bandera.»
Belkys Josefina Barreto García, 60 años · sobreviviente rescatada tras 86 horas bajo los escombros en Caraballeda, La Guaira · junio de 2026
Los rescates continuaron. Camila Sofía Medina Rivas, de 15 años, fue sacada con vida mientras un rescatista salvadoreño la mantenía consciente y animada hablándole entre los escombros. Nayarit Colmenares, de 39 años, sobrevivió en el sexto piso de un edificio colapsado tras siete horas de operación ininterrumpida. El 2 de julio, los equipos de El Salvador participaron junto a Chile, Estados Unidos, Portugal, México, Costa Rica y Venezuela en el rescate de Hernán Alberto Gil Flores, quien permaneció ocho días bajo los escombros de un edificio en Catia La Mar en una operación de más de 72 horas. En total, la misión salvadoreña rescató con vida a diez personas en Venezuela.
Lo que el contraste dice sin necesidad de decirlo
El alcance del despliegue salvadoreño cobra su verdadero peso cuando se coloca junto a lo que ocurría del lado venezolano: según documentó Reuters, en La Guaira los vecinos cavaron entre los escombros durante dos días con sus propias herramientas sin que apareciera maquinaria del Estado. La ventana de supervivencia bajo el concreto es de entre 48 y 72 horas —así lo advirtió el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio—, y es exactamente el período en que El Salvador ya tenía equipos operativos en terreno. Ese cruce de tiempos no requiere análisis adicional.
Lo que hace aún más llamativo el contraste es que El Salvador llegó sin los recursos que Venezuela sí tiene. Sin petróleo, sin deuda histórica que saldar, sin Fuerza Aérea de carga. Y sin embargo fue el primero en aparecer y el último en irse. Cuando muchos países ya habían concluido sus misiones de rescate, El Salvador mantenía sus 300 especialistas en terreno. El subdirector de Protección Civil, Fermín Pérez, lo dijo con precisión: "Nosotros aún seguimos teniendo equipos en Venezuela cuando muchos países ya decidieron retirarse." Ese dato habla de una decisión política deliberada, no de un gesto de cortesía diplomática.
El poder blando que no se compra con discursos
La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó, con 59 votos, un reconocimiento especial para los más de 300 rescatistas que participaron en la misión. El gesto institucional confirma lo que ya era visible desde el terreno: Venezuela no fue un episodio de política exterior para El Salvador. Fue una causa.
Bukele ha construido en los últimos años una imagen de liderazgo disruptivo en América Latina, admirada por unos y cuestionada por otros en lo que respecta a sus métodos de gobierno. Pero lo que hizo en Venezuela le generó algo que ninguna campaña de comunicación compra: legitimidad popular directa entre un pueblo que no es el suyo. Los venezolanos que vieron a los rescatistas salvadoreños en La Guaira, que siguieron en tiempo real el rescate de Aaron, que leyeron "Fuerza Venezuela" cuando su propio gobierno comunicaba con opacidad, no olvidarán fácilmente quién estuvo y quién no. Eso tiene un nombre en política exterior: poder blando. Y es infinitamente más duradero que cualquier alianza firmada en un palacio.
Pero lo más importante de esta historia es que aún no ha terminado. Mientras se publican estas líneas, El Salvador mantiene en Playa Grande, Catia La Mar, un hospital de campaña abierto las 24 horas con áreas de triaje, consulta, estabilización, psicología y hasta atención veterinaria para las mascotas de los damnificados. El director médico del hospital, Roberto Gavidia, confirmó a la agencia EFE que ya han atendido a más de 500 personas — catarros, infecciones respiratorias, laceraciones, hongos y traumas de quienes buscaron entre los escombros a sus familiares. El personal incluye médicos del Ministerio de Salud, FOSALUD, el Sistema de Emergencias Médicas y el Comando de Sanidad Militar. Psicólogos salvadoreños atienden a niños en el Complejo Educativo República de Panamá. Maquinaria pesada sigue removiendo escombros. La Unidad de Salud Ambiental verifica la calidad del agua potable en los refugios. Bukele lo resumió el 11 de julio con la misma sencillez con que anunció los primeros aviones: "Estaremos abiertos las 24 horas."
El Salvador no llegó a Venezuela a hacer un gesto. Llegó a quedarse hasta que no hiciera falta. Y esa diferencia — entre quien llega y quien permanece — es la que los pueblos recuerdan cuando los discursos ya se olvidaron.
La solidaridad no se mide en discursos. Se mide en aviones que parten de noche, en médicos que hidratan a jóvenes atrapados bajo el concreto, en una mujer de 60 años que al salir viva cambia de bandera, y en un hospital que sigue abierto las 24 horas cuando el mundo ya pasó a otra noticia. El Salvador no estuvo. El Salvador está.
FUENTES: Secretaría de Prensa de la Presidencia de El Salvador · Protección Civil El Salvador / Luis Alonso Amaya, Fermín Pérez · Publicaciones oficiales de Nayib Bukele en X (@nayibbukele) · El Nacional Venezuela · El Diario de Hoy El Salvador · Diario El Salvador · Infobae El Salvador · La Prensa Gráfica El Salvador · CiberCuba · Reuters · La Jornada México · Diario Versión Final Venezuela · El Universal Venezuela · Asamblea Legislativa de El Salvador · Declaraciones de Aaron Levi Cantillo Vargas, Belkys Josefina Barreto García · Declaraciones de Nayib Bukele, Delcy Rodríguez, Marco Rubio · Univision / historia diplomática El Salvador-Venezuela 2019 · Al Jazeera · USAR El Salvador · Grupo de rescate USAR Perú · Wikipedia / Terremotos de Venezuela 2026.
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© 2026 Francisco Eduardo Veracoechea Barquero · News LATAM · Reproducción parcial citando la fuente y el autor
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