CIBERSEGURIDAD · ANÁLISIS ESPECIAL ·
El testimonio que nunca existió
Un video con el rostro de un empresario conocido, una voz clonada que promete ganancias imposibles y un comentario que asegura «a mí sí me pagaron»: así arranca hoy buena parte de las estafas que recorren América Latina y el mundo. Este reportaje reconstruye, con datos de organismos internacionales, casos documentados por la prensa regional y testimonios de víctimas, cómo opera esa industria del engaño y por qué la precaución ya no puede limitarse al teléfono.
Por Francisco Veracoechea / News LATAM
Periodista y analista de comunicación estratégica
En este espacio se analiza casi siempre el pulso político y económico de América Latina. Esta semana el registro cambia. No hay un gobierno que caiga ni una cifra macroeconómica que explicar, sino una advertencia que el lector probablemente ya conoce, al menos en parte, pero que vale la pena repetir, porque generar conciencia también es una forma de periodismo. Nadie va a duplicar el dinero de nadie en una semana. Ningún sorteo real cobra un impuesto para entregar un premio. Y sin embargo, cada día, miles de personas en la región creen que sí, porque quien promete ya no parece un desconocido: tiene la cara y la voz de alguien en quien confían.
Vivimos conectados casi todo el tiempo, y esa conexión constante se ha convertido en el terreno más fértil para un delito que no dispara, no allana ni deja rastro visible, y sin embargo desangra ahorros, pensiones y confianza en toda América Latina y en el resto del mundo. La estafa digital ya no depende de la torpeza de la víctima ni de señales evidentes de un fraude mal armado. Se apoya en inteligencia artificial capaz de imitar un rostro, clonar una voz y fabricar, en minutos, la prueba social que convence a cualquiera de que otros ya ganaron. El resultado es una amenaza que crece más rápido que la capacidad de las personas, y muchas veces también de los gobiernos, para reconocerla a tiempo.
La magnitud del problema ya no es una percepción, es un dato medido. Según el informe Global State of Scams 2025 de la organización internacional Global Anti-Scam Alliance (GASA), el 57% de los adultos consultados en el mundo dijo haber enfrentado un intento de estafa en los últimos doce meses, y el 23% perdió dinero. El propio informe advierte que los encuentros con estafas fueron más frecuentes en Sudamérica, África y Oceanía, donde hasta una de cada cuatro personas adultas perdió dinero en el último año. Detrás de cada uno de esos porcentajes hay una historia parecida a la de Marcela.
La sonrisa que vende: el rostro prestado por la inteligencia artificial
Marcela abre la aplicación del banco a las nueve de la noche, con el teléfono todavía tibio de tanto mirarlo. Antes había visto un video: un economista que reconocía de la televisión explicaba, con su misma voz de siempre, que una plataforma nueva duplicaba el dinero de sus inversionistas en semanas. Debajo, decenas de comentarios lo confirmaban. «A mí me pagaron a los tres días», decía uno. Marcela transfirió 250.000 pesos. El economista nunca grabó ese video. Los comentarios tampoco eran reales. Y el dinero jamás volvió.
La escena de Marcela, de 41 años, es una reconstrucción, pero el mecanismo es real y está documentado. A mediados de 2025, decenas de páginas y perfiles en redes sociales de Argentina difundieron videos generados con inteligencia artificial en los que el economista Carlos Melconian y el vocero presidencial Manuel Adorni, entre otros funcionarios y figuras públicas, aparecían promocionando una supuesta plataforma de inversiones ligada a la petrolera estatal YPF, con la promesa de convertir 250.000 pesos en dos o tres millones de pesos mensuales. Ninguno de ellos participó jamás en esas grabaciones, según confirmó el propio organismo y reportó el medio de verificación Chequeado. Quienes hacían clic eran redirigidos a sitios falsos que además cambiaban de apariencia según el dispositivo desde el que se conectaran, computadora o celular, para pedir datos personales y bancarios con más naturalidad en cada pantalla.
El caso de YPF no es una excepción, sino un modelo replicado en distintos países con distintas caras. La fórmula se repite con pocas variaciones: una promesa de rentabilidad muy superior a la del mercado, una figura pública que parece respaldarla, y un coro de comentarios de supuestos inversionistas satisfechos que funciona como prueba social. Ese último elemento, el testimonio ajeno, es la pieza que más rebaja las defensas de la víctima. Según el mismo informe de GASA, las estafas de inversión afectaron al 48% de las víctimas encuestadas en el mundo, un porcentaje solo superado por los fraudes de compras. Y según el Identity Fraud Report 2025-2026 de la firma de verificación Sumsub, más del 81% de los casos globales de fraude con inteligencia artificial detectados en 2025 involucraron videos o reconstrucciones faciales sintéticas, conocidas como deepfakes. México ocupa el segundo lugar de América Latina y el octavo puesto a nivel mundial en fraude potenciado con inteligencia artificial, de acuerdo con ese mismo informe, citado por el medio mexicano La Silla Rota. La firma de ciberseguridad ESET explica que estas herramientas ya no exigen conocimientos técnicos avanzados: bastan una fotografía y una muestra corta de audio, muchas veces tomadas de entrevistas o transmisiones públicas, para clonar el rostro y la voz de una persona con fines de fraude.
«El fraude de ingeniería social sigue siendo una amenaza mayor y ningún país puede enfrentarlo solo.»
Tomonobu Kaya, director de Delitos Financieros de INTERPOL · julio de 2026
«Usted ha ganado»: la vieja treta con ropa nueva
Don Alberto, de 68 años, jubilado en una ciudad intermedia de la región, recibió una llamada de un número que empezaba con un código internacional desconocido. Del otro lado, una voz amable le informó que su número había resultado ganador de un sorteo internacional. Solo debía pagar un «impuesto de aduana» para liberar el premio. Don Alberto hizo el depósito. El premio, como en miles de casos similares documentados por autoridades de consumo en distintos países, nunca existió.
La estafa del premio falso es, según la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC), una de las modalidades más antiguas y persistentes del fraude telefónico, y sigue vigente porque se ha adaptado a nuevos canales: llamadas con identificadores falsificados, mensajes de texto y cadenas de WhatsApp que imitan a bancos, loterías estatales o programas de fidelidad de aerolíneas. La firma de ciberseguridad Kaspersky documentó, en un análisis reciente sobre América Latina, el crecimiento de falsos centros de llamadas que combinan presión emocional, urgencia y suplantación de instituciones reales para lograr que la víctima pague antes de verificar nada.
Un fraude sin fronteras: lo que se está haciendo en América Latina
Las historias de Marcela y Don Alberto se repiten, con variaciones, en Buenos Aires, en Lima, en Ciudad de México y en cualquier ciudad de la región. Entre enero y abril de 2026, una operación coordinada por INTERPOL en 97 países y territorios terminó con la detención de 5.811 personas y el bloqueo de 293 millones de dólares en activos ilícitos vinculados a estafas de identidad, fraudes de inversión, estafas románticas y ataques de suplantación de correo corporativo. La operación identificó a más de 142.000 víctimas en todo el mundo, una cifra que da la dimensión real de una industria que ya no opera de forma artesanal, sino con estructura empresarial, división de tareas y objetivos de venta.
Costa Rica, sede de esta publicación, ilustra bien lo que ocurre en buena parte del continente. El país acumuló 25.498 denuncias por estafa entre enero de 2025 y marzo de 2026, según cifras del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) recogidas por Infobae Costa Rica. El «timo», la modalidad que combina engaño y confianza, se mantiene como la forma de fraude más frecuente en el país, y las autoridades han insistido en que las estafas continúan entre los delitos patrimoniales de mayor incidencia. El Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT) mantiene, además, un canal específico para denunciar intentos de fraude digital, en línea con canales similares que han abierto agencias de consumo y policías cibernéticas en otros países de la región.
«Las estafas continúan posicionándose como uno de los delitos patrimoniales de mayor incidencia.»
Unidad de Análisis Criminal, Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Costa Rica · mayo de 2026
No solo el celular: la trampa también vive en la computadora
La conversación pública sobre fraude digital suele concentrarse en el teléfono móvil, pero buena parte de las pérdidas más cuantiosas ocurre en otros dispositivos. El propio caso de YPF mostraba páginas falsas capaces de adaptar su diseño a una computadora de escritorio. La suplantación de correo corporativo, conocida como Business Email Compromise, opera casi siempre desde equipos de oficina: un correo aparentemente enviado por un proveedor o un jefe pide, desde una casilla casi idéntica a la original, transferir fondos con urgencia. La operación de INTERPOL bloqueó en Singapur y Omán una transferencia fraudulenta de 6,6 millones de dólares originada precisamente en ese tipo de engaño.
A eso se suman las estafas románticas, que suelen prolongarse durante semanas o meses a través de aplicaciones de citas y redes sociales usadas tanto desde el celular como desde la computadora, y el malware que llega disfrazado de archivos adjuntos, facturas o supuestas actualizaciones de software. INTERPOL documentó, dentro de la misma operación, una red que lavó las ganancias de estafas románticas mediante criptomonedas, con un solo sospechoso de 20 años que llegó a manejar 122,5 millones de dólares en diez meses. Enrutadores domésticos sin actualizar, contraseñas repetidas entre cuentas y redes wifi sin cifrar completan un panorama en el que cualquier pantalla conectada a internet, no solo el teléfono, es una puerta de entrada posible.
Ningún organismo consultado para este reportaje ofrece una fórmula infalible, porque la estafa evoluciona más rápido que la advertencia que la describe. Sí coinciden en algunos principios simples. Ninguna inversión legítima garantiza rentabilidades muy superiores a las del mercado, y ningún sorteo real exige un pago previo para entregar un premio. Verificar la identidad de quien aparece en un video, buscar el nombre de la plataforma junto a la palabra «estafa» antes de invertir, confirmar cualquier solicitud de dinero por un canal distinto al que la originó, y activar la verificación en dos pasos en el correo y las cuentas bancarias, tanto en el celular como en la computadora, son medidas al alcance de cualquier persona, sin conocimientos técnicos previos.
La desconfianza razonable, la misma que durante generaciones protegió a la gente de comprar en la calle un reloj «de oro» a un precio sospechoso, sigue siendo la herramienta más eficaz. Solo que ahora el vendedor puede tener la cara de alguien conocido, la voz de siempre y decenas de comentarios que juran haber cobrado. Verificar antes de creer, y creer antes de pagar, ya no es una recomendación entre muchas. Es, para Marcela, para Don Alberto y para millones de personas más en América Latina y el mundo, la diferencia entre un ahorro intacto y una lección demasiado cara.
Nota editorial: los testimonios de Marcela y Don Alberto son reconstrucciones basadas en patrones y casos documentados por los medios y organismos que figuran en las fuentes. Los nombres utilizados son ficticios, para proteger la identidad de las personas afectadas.
FUENTES: Global Anti-Scam Alliance (GASA), Global State of Scams Report 2025 · Sumsub, Identity Fraud Report 2025-2026 · La Silla Rota (México) · Chequeado (Argentina), caso de deepfakes YPF · ESET / WeLiveSecurity, Cultura y Seguridad Digital · Infobae, «Interpol anuncia más de 5.800 detenidos en operación internacional contra el fraude», julio de 2026 · Comisión Federal de Comercio de EE. UU. (FTC), guía sobre estafas de loterías y premios falsos · Kaspersky, análisis sobre estafas telefónicas en América Latina · Infobae Costa Rica, «Costa Rica acumula más de 25 mil denuncias por estafa en 15 meses», mayo de 2026 · Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Costa Rica · MICITT, Costa Rica · Análisis de campo, News LATAM.
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© 2026 Francisco Eduardo Veracoechea Barquero · News LATAM · Reproducción parcial citando la fuente y el autor
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