·ACTUALIZACIÓN·
La Casa Simón Bolívar y el proyecto bolivariano en Costa Rica
El avión de la DEA se llevó a Celso Gamboa. Pero no se llevó la Casa Simón Bolívar, ni la red que la sostenía, ni las preguntas que rodean a quienes la operaban. Un análisis del proyecto bolivariano en Costa Rica y del hilo que la extradición más histórica del país no logró cortar.
Por Francisco Veracoechea Barquero
Periodista y analista de comunicación estratégica · News LATAM
El 20 de marzo de 2026, a las 8:54 de la mañana, un avión de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos despegó del aeropuerto Juan Santamaría con destino a Texas. A bordo viajaba Celso Manuel Gamboa Sánchez, 49 años, exfiscal, exviceministro, exdirector de la DIS, exministro de Seguridad y exmagistrado de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica. También se convertía, en ese instante, en el primer ciudadano costarricense extraditado a Estados Unidos en toda la historia del país. Lo que comenzó con una reforma constitucional aprobada apenas meses antes terminó con el hombre que alguna vez administró justicia viajando esposado hacia un tribunal federal del Distrito Este de Texas.
Pero la historia de Gamboa no empieza en el aeropuerto. Empieza mucho antes, en episodios que en su momento pasaron desapercibidos y que hoy, con el peso de la extradición encima, adquieren un nuevo y perturbador matiz. Uno de ellos, quizás el más incómodo, es su vinculación con la representación del régimen de Nicolás Maduro en Costa Rica, a través de la llamada "Casa Simón Bolívar".
El exmagistrado que representaba a Maduro
En 2020, Gamboa fue designado como apoderado legal de la propiedad ubicada en San Pedro de Montes de Oca conocida como "Casa Simón Bolívar", el inmueble que durante décadas había sido la residencia oficial de los embajadores de Venezuela en Costa Rica. Abandonada oficialmente tras la ruptura diplomática con Maduro, la propiedad fue ocupada por actores políticos afines al chavismo, quienes la rebautizaron y la convirtieron en un bastión de propaganda bolivariana en territorio costarricense.
La figura de Gamboa apareció justo en ese momento. Su rol como apoderado legal no pasó del todo desapercibido. Aunque algunos lo interpretaron como un simple movimiento jurídico, en los pasillos del poder judicial y diplomático se murmuraba otra cosa: ¿por qué un exmagistrado del más alto nivel asumiría una causa tan cargada de implicaciones políticas? Su defensa fue, como de costumbre, escueta: un encargo legal sin mayor trascendencia. Pero el contexto hablaba por sí solo. Gamboa representaba legalmente al gobierno de Nicolás Maduro en un país que ya no lo reconocía, defendía la posesión del inmueble y actuaba como portavoz extraoficial del chavismo en Costa Rica.
«El día de hoy se materializa la primera extradición de ciudadanos costarricenses a solicitud del Gobierno de Estados Unidos, lo cual marca un hito trascendental en la lucha contra el tráfico internacional de drogas. Nadie podrá utilizar nuestra nacionalidad como escudo para evadir la justicia.»
Carlo Díaz, Fiscal General de Costa Rica · 20 de marzo de 2026
Del Cementazo al narco: la caída en cascada
Para entender a Gamboa hay que leer su trayectoria completa. Nacido en El Carmen, en el centro de San José, construyó una carrera que parecía la biografía ideal del funcionario costarricense: fiscal en Limón, fiscal en la zona sur, viceministro, director de la DIS, ministro de Seguridad y, en 2016, magistrado de la Sala Tercera — el órgano encargado de resolver causas penales —. En menos de dos décadas había tocado prácticamente todos los resortes del sistema de justicia e inteligencia del país.
La caída llegó en 2018, cuando la Asamblea Legislativa lo destituyó por sus vínculos con el empresario Juan Carlos Bolaños en el caso conocido como el "Cementazo" y por un viaje no declarado a Panamá en 2017. Salió del Poder Judicial, pero no del circuito de poder. Se reinventó como abogado defensor de figuras asociadas al narcotráfico, incluyendo a Edwin Danney López Vega, conocido en el bajo mundo como "Pecho de Rata". Ese vínculo no era casual: según la acusación del Distrito Este de Texas, ambos formaban parte de la misma red de tráfico de cocaína desde Colombia, a través de Costa Rica, hacia el mercado estadounidense.
Las autoridades de Estados Unidos acusan a Gamboa de algo más grave que facilitar cargamentos: también habría utilizado su red de contactos dentro del gobierno costarricense para obtener información sobre las investigaciones antidrogas y venderla a otros narcotraficantes. Alguien con acceso a los archivos del Estado, con conocimiento de los procedimientos judiciales y con relaciones en los cuerpos de inteligencia. El perfil del operador perfecto.
La extradición histórica y lo que deja abierto
El 23 de junio de 2025, agentes del OIJ arrestaron a Gamboa a solicitud expresa de la DEA y lo trasladaron al módulo de máxima seguridad de La Reforma, en Alajuela. Lo que siguió fue un proceso sin precedentes: Costa Rica nunca había extraditado a uno de sus propios ciudadanos. Durante más de un siglo, la legislación prohibía esa posibilidad, una protección constitucional que impedía que ciudadanos enfrentaran procesos fuera del país incluso en delitos transnacionales. Eso cambió en mayo de 2025, cuando el Congreso aprobó una reforma que habilitó la extradición en casos de terrorismo y narcotráfico internacional.
El 3 de febrero de 2026, el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de San José autorizó la entrega con una condición: Estados Unidos garantizó por escrito que la pena máxima no excedería los 50 años, tope máximo de la legislación costarricense. El 20 de marzo, Gamboa y "Pecho de Rata" fueron los primeros en pisar el avión. Una semana después, el tribunal federal en Texas negó la solicitud de fianza. Gamboa seguirá detenido mientras dura el proceso.
¿Solo un abogado cumpliendo su trabajo… o un operador en la sombra que servía a quienes mejor le pagaban, sin importar el bando?
Francisco Veracoechea · News LATAM · análisis
Volviendo al inicio: ¿qué tiene que ver la Casa Simón Bolívar con todo esto? La respuesta directa es que no hay una línea probada que conecte la representación legal del chavismo con los cargos de narcotráfico en Texas. Pero en la lectura del perfil de Gamboa, el episodio bolivariano encaja con una lógica que se repite: la de alguien dispuesto a representar intereses que el sistema costarricense había decidido rechazar, de moverse en zonas grises donde las lealtades se compran y los favores se cobran, de aparecer justo donde el riesgo político o jurídico es más alto. Primero con el Cementazo. Luego con la Casa Simón Bolívar. Finalmente con el cartel.
¿Quién tiene la llave de la Casa Simón Bolívar hoy?
Cuando Celso Gamboa abordó el avión de la DEA, dejó atrás más que sus propios asuntos pendientes. Dejó una propiedad venezolana en San Pedro de Montes de Oca cuyo futuro jurídico sigue sin resolverse públicamente. La Casa Simón Bolívar no desapareció cuando su apoderado fue extraditado. Los inmuebles no viajan en aviones. Y las redes bolivarianas en Costa Rica, construidas durante años con paciencia y discreción, no se desmontan porque uno de sus operadores haya caído.
Aquí aparece un nombre que el caso Gamboa no trajo consigo pero que forma parte del mismo mapa político: el del abogado y politólogo costarricense Álvaro Eduardo Montero Mejía. Nacido en San José en 1940, fundador en 1972 del Partido Socialista Costarricense de orientación marxista-leninista, exdiputado de la Asamblea Legislativa en el período 1982-1986, candidato presidencial, presidente del Partido Patria Nueva y figura de la izquierda costarricense con más de cinco décadas de trayectoria pública. Su vínculo con el chavismo no es un rumor ni una insinuación: Montero Mejía concedió entrevista al Correo del Orinoco — el diario oficial del gobierno de Nicolás Maduro — para defender públicamente al régimen bolivariano, atacar a la oposición venezolana y respaldar las decisiones del gobierno que Costa Rica había decidido no reconocer. No como comentarista neutral. Como aliado declarado.
«La ley de amnistía avanza sin responder a los propios interrogantes que plantea. Así termina convertida en un simple mecanismo de total exoneración de la interminable lista de delitos que el mismo documento enumera.»
Álvaro Montero Mejía · entrevista al Correo del Orinoco, periódico oficial del gobierno de Nicolás Maduro · defendiendo al régimen bolivariano desde Costa Rica
La pregunta que esta historia deja abierta no es simple: ¿tuvo Montero Mejía participación en la gestión de ese bien venezolano en Costa Rica, antes o después de Gamboa? Si la respuesta es afirmativa, la historia cambia de dimensión. Significa que la Casa Simón Bolívar no perdió a su operador cuando el exmagistrado embarcó hacia Texas. Significa que el proyecto bolivariano en suelo costarricense tiene continuidad. Que hay una red que no depende de un solo hombre, que se adapta cuando uno de sus eslabones cae y que sigue operando con discreto sigilo en una ciudad que, como San José, premia la apariencia de normalidad.
Lo que diferencia a ambos personajes es el tipo de utilidad que representan para ese proyecto. Gamboa era el operador institucional: el hombre con credenciales judiciales, acceso a inteligencia del Estado y capacidad de representar legalmente intereses venezolanos ante el sistema costarricense. Montero Mejía es el operador ideológico: el que le da cobertura política, legitimidad discursiva y rostro público al proyecto chavista en tierra tica. Uno movía los papeles. El otro mueve el relato.
Dos perfiles distintos. Una misma propiedad. Y una pregunta que la extradición de Gamboa no cerró ni remotamente: en este momento, mientras estas líneas se publican, ¿quién tiene la llave de la Casa Simón Bolívar?
El primer costarricense extraditado a Estados Unidos no fue un delincuente de poca monta: fue un exmagistrado que conocía el sistema por dentro, que representó a Maduro cuando nadie más quería hacerlo, y que terminó en un avión de la DEA a las ocho de la mañana. Eso no se improvisa. Eso se construye, ladrillo a ladrillo, durante años. Y las construcciones, cuando caen, dejan los cimientos intactos para quien venga después.
FUENTES: Departamento de Justicia de Estados Unidos / Fiscalía del Distrito Este de Texas · DEA (Administración para el Control de Drogas) · FBI · Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de San José (voto 2026-180, jueces Gustavo Gillen, Rosaura Chinchilla, Ana Isabel Solís) · OIJ (Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica) · Fiscal General Carlo Díaz · Infobae Costa Rica · Confidencial Digital · Al Jazeera · Reuters/Stringer · EFE · Semanario Universidad (Costa Rica) · La República Costa Rica · Wikipedia / Celso Gamboa · Wikipedia / 2026 in Costa Rica · Reforma constitucional de Costa Rica, mayo 2025 (extradición de nacionales) · Declaraciones previas de Celso Gamboa sobre la Casa Simón Bolívar · Registros del Poder Judicial de Costa Rica.
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© 2026 Francisco Eduardo Veracoechea Barquero · News LATAM · Reproducción parcial citando la fuente y el autor

